El alcohol

El alcohol puede interferir en la metabolización de muchos medicamentos. Es importante saber que el alcohol, a diferencia del agua, puede atravesar con gran facilidad las membranas celulares, lo mismo que atraviesa la barrera hematoencefálica,  es decir la  barrera que hay entre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central. Esta barrera es muy selectiva, está precisamente para impedir el paso de posibles gérmenes, tóxicos, sustancias nocivas, etc. que pueden dañar nuestro sistema nervioso central.

El alcohol sí la atraviesa, por lo que su capacidad de intoxicar es muy alta.
El alcohol ya es tóxico en si mismo para el cerebro, pero además los productos que van disueltos en alcohol son potencialmente muchos más peligrosos que aquellos que van disueltos en agua.  Cuando tomamos cualquier producto y bebemos alcohol, lo que hacemos es unirlos .

También puede interferir  en los antibióticos, antituberculosos, analgésicos, depresores del sistema nervioso central, inhibidores de la monoaminooxidasa, antihistamínicos, hipoglucemiantes orales, son grupos farmacológicos que pueden interaccionar con el alcohol. El alcohol interactúa con una importante cantidad de medicamentos.

El alcohol tiene especial efecto en los hepatocitos, las células del hígado. Beber esporádicamente alcohol disminuye el metabolismo del hígado de algunos fármacos, es decir, cambia el modo en que el hígado procesa y elimina esos medicamentos. Al disminuir su metabolismo, aumenta su actividad.

Además, la ingesta regular de elevadas cantidades de alcohol aumenta el metabolismo de los medicamentos y reduce su efectividad.